el santo padre francisco
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viernes, 26 de julio de 2013
El Papa y un abrazo que emocionó a todos
Un nene fue subido al papamóvil por los guardias e intercambió palabras y gestos de cariño con Francisco. Tras dejar el coche, el pequeño se fue conmovido.
El papa Francisco rezó el Ángelus en Brasil ante una multitud emocionada
Este viernes el papa Francisco rezó el Ángelus ante una multitud en el marco de la Jornada Mundial de la Juventud en Río de Janeiro.
Francisco se reunió en forma privada con cinco jóvenes presos en la residencia arzobispal, en el marco de su quinto día aquí para la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) y donde esta tarde encabezará el Vía Crucis en la playa de Copacabana.
Los reclusos que estuvieron con el pontífice tienen el acompañamiento espiritual de la fraternidad franciscana "The Way" (El Camino).
El encuentro, del que no se informaron más detalles, se realizó en una habitación cerca de la entrada, en la planta baja de la residencia del arzobispo local, monseñor Orani Tempesta.
De la reunión con el Papa también participó Mario, quien en junio 2012 se escapó de un penal y pidió ayuda a los franciscanos. Estos no lo entregaron pero le sugirieron que regresará a la unidad penitenciaria para no sufrir las consecuencias.
Hoy, el hombre de 35 años recuperó la libertad y ayuda a esa comunidad religiosa que atiende a ex presidiarios que intentan reinsertarse en la sociedad y reencontrarse con sus familias.
El vocero de la Santa Sede, sacerdote Federico Lombardi, dijo ayer que el Papa lo autorizó a revelar que "cada dos semanas llama a un grupo de jóvenes detenidos en Buenos Aires".
"Cuando veníamos en el avión, el Papa me dijo que podía contar que cada dos semanas llama a un grupo de jóvenes detenidos de Buenos Aires con quienes se hizo amigo", sostuvo el portavoz.
Fuentes eclesiásticas argentinos dijeron a DyN que se trata de reclusos del penal de Villa Devoto, donde en su primer año como arzobispo de Buenos Aires realizó el ritual del lavatorio de los pies en Jueves Santo.
Las fuentes también dijeron que el pontífice también se comunica "en forma habitual" con Patricio Fontanet, ex vocalista del grupo Callejeros, detenido en el pabellón neuropsiquiátrico del penal de Ezeiza por la tragedia de Cromañón, en la que murieron 194 jóvenes.
El papa, además, reiteró su llamado a cuidar a los ancianos y a fomentar el diálogo de éstos con los jóvenes, al destacar el valor de la familia durante el rezo del Ángelus que realizó desde el balcón del palacio arzobispal de Río de Janeiro, frente al cual se congregaron miles de personas.
Tras explicar el sentido de la oración mariana, invitó a recitar el Avemaría y explicó que hoy es la fiesta de los santos Joaquín y Ana, que según la tradición católica fueron los abuelos de Jesucristo.
"Qué precioso es el valor de la familia, como lugar privilegiado para transmitir la fe", subrayó.
"Qué importantes son en la vida de la familia para comunicar el patrimonio y humanidad y de fe que es esencial para toda sociedad", agregó.
El Papa instó a los fieles presentes allí a saludar a los abuelos y recordó que el documento de Aparecida, que lo tuvo como presidente del Comité Redactor en 2007, sostiene que "niños y ancianos construyen el futuro de los pueblos. Los niños porque llevarán adelante la historia, los ancianos porque transmiten la experiencia y la sabiduría de la vida".
"Esta relación, este diálogo entre las generaciones, es un tesoro que tenemos que preservar y alimentar. En estas Jornadas de la Juventud, los jóvenes quieren saludar a los abuelos. Los saludan con todo cariño y les agradecen el testimonio de sabiduría", reiteró en medio de aplausos.
Al término de la oración a la Virgen, el Papa saludo en el mismo balcón a miembros del Comité Organizador, entre ellos el responsable de Comunicaciones de la JMJ, el tucumano Benjamín Paz Vermal.
El papa Francisco confesó a jóvenes y rezó el Ángelus
El papa Francisco resaltó este viernes la importancia que tienen los abuelos en las vidas de las familias, "para comunicar ese patrimonio de humanidad y de fe que es esencial para toda sociedad".
El Pontífice hizo estas manifestaciones ante varias decenas de miles de personas que se reunieron ante el palacio arzobispal de Río de Janeiro, donde el Papa rezó el Ángelus, tras haberse reunido antes brevemente con cinco jóvenes que cumplen prisión.
El papa Bergoglio recordó que hoy la Iglesia festeja a San Joaquín y Santa Ana, los padres de María y abuelos de Jesús y subrayó que los dos santos forman parte de "esa larga cadena que ha transmitido el amor de Dios, en el calor de la familia".
"¡Qué precioso es el valor de la familia, como lugar privilegiado para transmitir la fe!", dijo el Papa, que agregó: "¡Qué importantes son los abuelos en la vida de la familia para comunicar ese patrimonio de humanidad y de fe que es esencial para toda sociedad".
Actividades. Por la mañana confesó en el parque Quinta da Boa Vista de Río de Janeiro a cinco jóvenes, tres muchachos y dos muchachas, en el acto más íntimo y reservado de los programados durante la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud (ver El Papa le dijo a los jóvenes argentinos que “hagan lío”).Francisco sigue así los pasos de Benedicto XVI, que en la JMJ de Madrid de 2011 también confesó a cuatro chicos, dos hombres y dos mujeres, en el Parque del Retiro de la capital española.
En el parque Quinta da Boa Vista fueron sido instalados 50 confesionarios para que los jóvenes que asisten a la JMJ de Río puedan confesarse en la que ya se conoce como "fiesta del perdón".
Uno de esos 50 puestos lo ocupó Francisco. El confesionario fue colocado en un lugar reservado del parque para respetar la privacidad del encuentro con los cinco jóvenes.
Los jóvenes eran de lengua española, portuguesa e italiana.
Los confesionarios han sido diseñados por el arquitecto español Ignacio Íñiguez de Onzono, de 58 años. Son de madera blanca y reproducen la forma de la estatua del Cristo Redentor del Corcovado, de Río de Janeiro.
El parque acoge en estos días de la JMJ la Feria de las Vocaciones, importante evento que implica a las congregaciones religiosas. Participan 150 comunidades y congregaciones religiosas cada una con un pabellón.
El coordinador de la iniciativa, el sacerdote Leonardo Lopes, afirmó que el objetivo es invitar a todos los que visitan la feria religiosa a que se pregunten "cuál es el diseño de Dios para ellos".
Además de los pabellones de las congregaciones, en el Parque Quina da Boa Vista también se ha levantado otro para que se pueda adorar el Santísimo Sacramento, así como zonas deportivas, musicales y de restauración.
Encuentro. Francisco mantuvo un breve encuentro con cinco muchachos que cumplen pena de prisión en el palacio arzobispal de Río de Janeiro.
El encuentro se celebró en una sala de la planta baja, ante la presencia de educadores de detenidos.
Debido a que se trató de un acto muy reservado, no hubo detalles.
Días intensos vive el papa Francisco en Brasil, en su visita oficial por la Jornada Mundial de Juventud (JMJ), con una agenda cargada y plagada de emociones. Hoy, en su quinto día en Río de Janeiro, el pontífice confesó a cinco jóvenes, se reunió con presos en el palacio arzobispal y encabezó el rezo de Ángelus Domini. Por la tarde celebrará un Vía Crucis en Copacabana.
Sobre el balcón del palacio de San Joaquín, ante una multitud de personas que se congregaron este mediodía, Francisco abogó por la familia y pidió por el "diálogo" entre los jóvenes y los ancianos.
"La familia es el lugar para privilegiar la fe", dijo el Papa, y aseguró: "Es importante el encuentro y el diálogo entre las generaciones, principalmente dentro de la familia. Niños y ancianos construyen el futuro de los pueblos".
Francisco recordó que hoy en Brasil y en otros países se celebra la fiesta de los abuelos, tras lo que afirmó: "íQue importantes son los abuelos en la vida de la familia para comunicar ese patrimonio de humanidad y de fe que es esencial para toda sociedad!.
El Papa rezó el Ángelus ante una multitud en el palacio de San Joaquín. Foto: AFP
El obispo de Roma dijo también que es muy importante el encuentro y el diálogo intergeneracional, sobre todo dentro de la familia. "Los niños porque llevarán adelante la historia, los ancianos porque transmiten la experiencia y la sabiduría de su vida. Esta relación, este diálogo entre las generaciones, es un tesoro que tenemos que preservar y alimentar", añadió el Papa.
Antes de dirigirse al palacio, Francisco se tomó el tiempo para confesar a cinco jóvenes. En el parque Boa Vista, escuchó a un venezolano, un italiano y tres brasileños, escogidos por sorteo y tomando como referencia su lengua, a fin de facilitar la comunicación con el Papa. Los nombres de los jóvenes no fueron difundidos para "preservar la intimidad".
Tras ser recibido por el padre Arnaldo Rodrigues, responsable de esa actividad paralela a la JMJ, Francisco rezó en silencio en la capilla con los cinco jóvenes, tres hombres y dos mujeres, y luego los escuchó, uno a uno.
Su agenda continuó cerca de las 11.30 con un encuentro con jóvenes reclusos, en el palacio arzobispal. La reunión, de carácter confidencial para preservar la intimidad del encuentro, se realizó en una habitación cerca de la entrada del Palacio y participaron también algunos asistentes de los reclusos.
jueves, 25 de julio de 2013
Impactante ceremonia de bienvenida a Francisco en Copacabana
Francisco llegó al escenario central montado sobre la playa más famosa de Brasil a bordo del "papamóvil", luego de haber recorrido unas 30 cuadras por la avenida Atlántica, despertando grandes muestras de pasión y alegría entre los peregrinos que lo vivaban como si fuera una estrella de rock.
En el trayecto, el argentino Jorge Bergoglio besó niños, tomó un mate que le dio un joven peregrino y hasta intercambió su solideo con otro que le acercaron, reafirmando el vínculo de cercanía y calidez que ya le hizo ganar el corazón de los jóvenes que participan de la Jornada Mundial de la Juventud.
"Este año, la jornada vuelve por segunda vez a América Latina. Esta semana, Río se convierte en el centro de la iglesia, en su corazón vivo y joven", expresó el pontífice en un saludo de apertura que leyó íntegramente en castellano.
Luego, en el marco de una celebración litúrgica, el papa convocó a los jóvenes a sumarse a la "onda de la revolución de la fe".
En un primer mensaje, recordó a la Argentina y la ciudad de Buenos Aires por haber sido la primera sede internacional de este encuentro en 1987 y reveló que le pidió al papa emérito Benedicto XVI que lo acompañara en la jornada. "Ahora mismo estará viéndonos junto al televisor", comentó.
El papa también hizo referencia a las malas condiciones climáticas que vienen azotando a la ciudad desde el lunes -lo que obligó a cancelar la vigilia y la misa de cierre en Guanabara-, al afirmar que "la fe es más fuerte que el frío y la lluvia".
"He venido también para ser confirmado y contagiado por el entusiasmo de la fe de ustedes", les dijo, ya que "los problemas y dificultades de la fe del obispo puede entristecernos, y qué feo es un obispo triste".
Tras una serie de espectáculos musicales y una celebración litúrgica, Francisco ofreció otro mensaje, en el que les pidió a los jóvenes "poner fe, poner esperanza, poner amor" en sus vidas y les advirtió sobre la tentación del "tener, el dinero y el poder".
Estos "pueden ofrecer un momento de embriaguez, la ilusión de ser felices, pero al final nos dominan y nos llevan a querer tener cada vez más, a no estar nunca satisfechos", les advirtió.
"Es muy triste ver a una juventud empachada pero débil. Tienen que ser fuertes, alimentarse de esa fe y no empacharse", agregó en el mensaje que alternó entre el portugués y el castellano.
Seguido por un profundo silencio de parte de las decenas de miles de jóvenes, Francisco expresó que "la fe lleva a cabo en nuestra vida una revolución que podríamos llamar copernicana, porque nos quita del centro y pone en él a Dios".
Al inicio de la ceremonia, apenas subió al escenario y luego de que el arzobispo de Río, Orani Tempesta, le diera la bienvenida, comenzó el musical "Río de fe", con la participación de 250 jóvenes que -con imágenes y actuaciones- presentaron a la "ciudad maravillosa" a través de la devoción de su pueblo y su fe católica.
Luego subieron al escenario las banderas de los 175 países participantes de la jornada y cinco jóvenes en representación de los cinco continentes saludaron al papa, que tiernamente los estrechó en abrazos y los besó en la frente, rechazando las reverencias con la que los chicos se presentaban ante él.
La fiesta continuó con una serie de actuaciones musicales, que representaban las 5 regiones de Brasil, entre ellas una soprano y las cantantes Fafá de Belém y Nazaré Araújo, que interpretaron canciones de la tradición católica brasileña.
Tras los espectáculos musicales se inició una ceremonia litúrgica con la lectura del Evangelio de Lucas y culminó con una oración universal en portugués, italiano, español e inglés, el rezo del Padrenuestro y la bendición final de Francisco a los jóvenes.
Un momento impactante se reservó para el final del acto de hoy, con la interpretación del tema "Jesus Christ you are my life", del compositor italiano Marco Frisina, que cantó el tenor Jean Willian.
emás de futbolística, Brasil es una superpotencia musical, y la fiesta de bienvenida de la Jornada Mundial de la Juventud fue cuidadosamente preparada para estar a la altura. La llegada del Papa en helicóptero al Fuerte de Copacabana, en el extremo norte de la playa, fue el disparo de salida de un espectáculo de música y teatro en el que 150 jóvenes artistas presentaron la vida cotidiana de la «Ciudad Maravillosa», como les encanta llamar a Río.
El cielo grisáceo, la llovizna y el frío -absolutamente fuera de lo normal- no pudieron apagar el entusiasmo de cientos de miles de jóvenes en pie a lo largo del paseo marítimo y la famosa playa con forma de media luna, protegida anoche por nada menos que cinco patrulleras y fragatas de la Marina brasileña, curiosas por asomarse a la fiesta.
Casi nadie sabe que el nombre proviene de una modesta capilla de la Virgen de Copacabana, muy venerada en Sudamérica, especialmente en su santuario de Bolivia. Lo recordó el arzobispo de Río de Janeiro, Orani Tempesta, en sus breves palabras de saludo.
La bienvenida al Papa corrió a cargo de cinco jóvenes de los cinco continentes, en medio del delirio general y del flamear de banderas de 180 países. El escenario era impresionante, con una gigantesca pantalla que permitía ver muy bien la expresión de los rostros en los primeros planos. A lo largo de buena parte de los cuatro kilómetros de playa, muchas pantallas distribuidas regularmente permitían que todo el mundo disfrutase como si estuviese al lado del palco.
Recuerdo a Juan Pablo II
El discurso del Papa estaba pensado para impactar a cada uno desde la primera frase: «Veo en vosotros la belleza del rostro joven de Cristo, ¡y mi corazón se llena de alegría!». Esta JMJ es la segunda que se celebra en América Latina. La primera fue en Buenos Aires en 1987, y el Papa les recordó unas palabras de Juan Pablo II en aquella ocasión: «¡Tengo mucha esperanza en vosotros!».
Como tantas veces, el Papa citó a su predecesor, Benedicto XVI, quien convocó este encuentro hace dos años en el aeródromo de Cuatro Vientos, precisamente al concluir la inolvidable JMJ de Madrid: «¡Se lo agradecemos de todo corazón!», pues nos permite «estar hoy aquí juntos, unidos para compartir la fe y la alegría del encuentro con Cristo, de ser sus discípulos».
El Papa Francisco es muy directo, y fue enseguida al grano: «Viendo este mar, esta playa y a todos vosotros, me viene a la mente el momento en que Jesús llamó a sus primeros discípulos a orillas del lago de Tiberíades. Hoy Jesús nos sigue preguntando ¿Quieres ser mi discípulo? ¿Quieres ser mi amigo? ¿Quieres ser testigo del Evangelio?».
«¡Bienvenidos a esta gran fiesta de la fe!»
El Santo Padre saludó a los jóvenes del mundo entero, «en particular a aquellos que no han podido venir a Río de Janeiro, pero que nos siguen por medio de la radio, la televisión e Internet. A todos digo: ¡Bienvenidos a esta gran fiesta de la fe!». Sin pretenderlo, Francisco es un personaje «superstar», y la fiesta de anoche fue retransmitida en directo en muchos países de América Latina, con una audiencia de cientos de millones en la pequeña pantalla, y muchos más a través de Internet.
Su sonrisa y sus palabras desbordaban cariño: «Tened la certeza de que mi corazón de Pastor os abraza a todos con afecto universal. ¡El Cristo Redentor, desde la cima del Corcovado, os acoge en esta bellísima ciudad de Río!». El programa, al margen de la música y de la coreografía sobre la vida carioca, era una liturgia de la palabra, que incluyó la lectura de un pasaje del Evangelio de San Lucas: el poderoso relato de la transfiguración de Jesús.
En su discurso final, el Papa invitó a los jóvenes a no dejarse cegar por los ídolos: «El poseer, el dinero y el poder pueden ofrecer un momento de embriaguez, la ilusión de ser felices. Pero al final nos dominan y nos llevan a querer siempre más y a estar insatisfechos». Les propuso ir contracorriente en una «revolución copernicana, que nos quita del centro a nosotros y pone en él a Dios».
Por la lluvia, trasladan los actos de cierre del Papa
La vigilia y misa final de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), que tiene lugar en Río de Janeiro con la participación del papa Francisco, se celebrarán en Copacabana, en lugar de en Guaratiba, a las afueras de la ciudad, debido a las lluvias de los últimos días.
Una fuente de la organización confirmó a Efe el cambio, en vista de las condiciones en la explanada del alejado barrio de Guaratiba donde se iban a celebrar esos dos actos.
Estaba previsto que Francisco presidiera en ese descampado a las 19.30 horas (22.30 GMT) del sábado la tradicional Vigilia, considerado el momento más emotivo de las JMJ.
Según la agenda original, el domingo a las 10.00 horas (13.00 GMT) oficiaría la misa final de la XXVIII JMJ en el Campus Fidei de Guaratiba, donde se ha erigido un altar.
Tras la misma recitaría el ángelus y anunciará la ciudad que acogerá el próximo encuentro mundial de los jóvenes católicos.
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