el santo padre francisco

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viernes, 22 de agosto de 2014

25 de septiembre de 2013 - La Iglesia es una sola para todos y no se puede “privatizar”, dice el Papa

En la Audiencia General de hoy, ante la multitud reunida en la Plaza de San Pedro, el Papa Francisco señaló que “la Iglesia es una sola para todos” y pidió a los fieles no ser de los que “privatizan la Iglesia para el propio grupo”. El Santo Padre dijo que “la Iglesia es una sola para todos. No hay una iglesia para los Europeos, una para los Africanos, una para los Americanos, una para los Asiáticos, una para quien vive en Oceanía, es la misma en todas partes. Es como en una familia: se puede estar lejos, esparcidos por el mundo, pero los lazos profundos que unen a todos los miembros permanecen firmes cualquiera sea la distancia”. El Papa recordó “la experiencia de la Jornada Mundial de la Juventud en Río de Janeiro. En aquella inmensa multitud de jóvenes sobre las playas de Copacabana, se sentían hablar tantas lenguas, se veían rostros de rasgos muy diversos entre ellos, se encontraban culturas diversas”. “Y sin embargo había una profunda unidad, se formaba una única Iglesia, estábamos unidos y esto se sentía”. “Preguntémonos todos: ¿siento esta unidad? O ¿Quizá no me interesa porque estoy encerrado en mi pequeño grupo o en mi mismo?, ¿Soy de aquellos que privatizan la Iglesia para el propio grupo, la propia Nación, los propios amigos?”. Francisco exhortó a cuestionarse si “cuando siento que tantos cristianos en el mundo sufren ¿soy indiferente o es como si sufriese uno de mi familia?, ¿rezamos los unos por los otros? ¡Es importante mirar fuera del propio recinto, sentirse Iglesia, única familia de Dios!”. El Santo Padre advirtió que “una de las cosas que más desunen a la Iglesia es el chismerío”. “Un cristiano no puedes ser ‘chusma’, no puede andar hablando mal de otro. Le conviene primero morderse la lengua y después hablar mal de otro”. Por ello, dijo el Papa, se debe “fomentar siempre la comunión en todos los ámbitos de la vida para crecer en la unidad que Dios nos da, y también para favorecer el camino ecuménico”. “Y, como esta unidad no es fruto de acuerdos humanos, sino obra del verdadero artífice, el Espíritu Santo, hemos de pedirla con perseverancia en la oración”.

jueves, 24 de julio de 2014

24 de septiembre de 2013 - El Papa Francisco defiende a los inmigrantes y refugiados

Con motivo de la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado, Jorge Bergoglio pidió respeto por los millones alrededor del mundo que están en esa situación. A través de un texto difundido por el Vaticano, el Papa Francisco reclamó por los derechos de los millones de emigrantes y refugiados de todo el mundo de cara a la Jornada, a efectuarse el 19 de enero. Bajo el título de “Emigrantes y refugiados: hacia un mundo mejor”, en el escrito exigió respeto hacia los hombres y mujeres que “abandonan o son obligados a abandonar sus casas por muchas razones, que comparten el mismo deseo legítimo de conocer, de tener, pero sobre todo de ser ‘algo más’”, agregando que no deben ser tratados como “peones sobre el tablero de la humanidad”. Hizo hincapié en que el trabajo esclavo y la trata de personas son “moneda corriente”, sentó posición criticando a las empresas que abusan de la situación de estas personas, al decir que “no se puede reducir el desarrollo al mero crecimiento económico, obtenido con frecuencia sin tener en cuenta a las personas más débiles e indefensas”. El Papa instó por un “cambio de actitud” hacia los inmigrantes y los refugiados, dejando a un lado la discriminación para darle lugar a la integración, pasando de la “cultura del rechazo” a la “cultura del encuentro”: “Es la única manera capaz de construir un mundo más justo y fraterno, un mundo mejor”. Según las cifras que maneja el Vaticano, difundidas por el cardenal Antonio María Vegliò (presidente del Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes), hasta 2013 son 232 millones las personas en situación de inmigración y refugiados, lo que representa un 3,2% de la población mundial. Por último, cerró con un cálido mensaje esperanzador hacia los millones alrededor del mundo en esa situación: “Queridos emigrantes y refugiados. No perdáis la esperanza de que también para vosotros está reservado un futuro más seguro, que en vuestras sendas podáis encontrar una mano tendida, que podáis experimentar la solidaridad fraterna y el calor de la amistad”.

23 de septiembre de 2013 - tweet del Papa Francisco

Cuando se vive apegado al dinero, al orgullo o al poder, es imposible ser feliz

22 de septiembre de 2013 – Visita Pastoral del Papa Francisco a Cagliari

El Papa Francisco celebró en la mañana del domingo 22 de septiembre la Santa Misa en el Santuario de Nuestra Señora de Bonaria, vinculado de modo especial a su ciudad natal de Buenos Aires al que debe su nombre. Fuera de la basílica el Santo Padre mantuvo un encuentro con las autoridades civiles, y otro con los enfermos.Durante la Santa Misa, al término de la Comunión, el Papa se dirigió ante la imagen de la Virgen de Bonaria para realizar un acto de consagración a María, ofreciendo un homenaje floral e incensando la estatua mientras se cantaba el himno Madre Santa.
ENCUENTRO CON POBRES Y PRESOS : Queridos hermanos y hermanas: Gracias a todos por estar aquí, hoy. En vuestros rostros veo fatiga, pero veo también esperanza. Sentíos amados por el Señor, y también por tantas personas buenas, con cuyas oraciones y obras ayudan a aliviar los sufrimientos del prójimo. Yo me siento en casa, aquí. Y también espero que vosotros os sintáis en casa en esta Catedral: como se dice en América Latina, «esta casa es vuestra casa», es vuestra casa. Aquí sentimos de modo fuerte y concreto que somos todos hermanos. Aquí el único Padre es el Padre nuestro celestial, y el único Maestro es Jesucristo. Entonces lo primero que quería compartir con vosotros es precisamente esta alegría de tener a Jesús como Maestro, como modelo de vida. Miremos hacia Él. Esto nos da mucha fuerza, mucha consolación en nuestras fragilidades, en nuestras miserias y en nuestras dificultades. Todos nosotros tenemos dificultades, todos. Todos nosotros que estamos aquí tenemos dificultades. Todos nosotros que estamos aquí —todos— tenemos miserias y todos nosotros que estamos aquí tenemos fragilidades. Nadie aquí es mejor que el otro. Todos somos iguales ante el Padre, todos. Y mirando a Jesús nosotros vemos que Él ha elegido el camino de la humildad y del servicio. Es más, Él mismo en persona es este camino. Jesús no fue indeciso, no fue un «indiferente»: hizo una elección y la llevó adelante hasta el fondo. Eligió hacerse hombre, y como hombre hacerse siervo, hasta la muerte de cruz. Este es el camino del amor: no hay otro. Por ello vemos que la caridad no es un simple asistencialismo, y menos un asistencialismo para tranquilizar las conciencias. No, eso no es amor, eso es negocio, eso es comercio. El amor es gratuito. La caridad, el amor es una opción de vida, es un modo de ser, de vivir, es el camino de la humildad y de la solidaridad. No hay otro camino para este amor: ser humildes y solidarios. Esta palabra, solidaridad, en esta cultura del descarte —lo que no sirve, se tira— para que queden sólo los que se sienten justos, los que se sienten puros, los que se sienten limpios. Pobrecitos. Esta palabra, solidaridad, corre el riesgo de que sea suprimida del diccionario, porque es una palabra que molesta, molesta. ¿Por qué? Porque te obliga a mirar al otro y a darte al otro con amor. Es mejor suprimirla del diccionario, porque molesta. Y nosotros, no, nosotros decimos: éste es el camino, la humildad y la solidaridad. ¿Por qué? ¿Lo hemos inventado nosotros, sacerdotes? ¡No! Es de Jesús: Él lo ha dicho. Y queremos ir por este camino. La humildad de Cristo no es un moralismo, un sentimiento. La humildad de Cristo es real, es la elección de ser pequeño, de estar con los pequeños, con los excluidos, de estar entre nosotros, pecadores todos. Atención, ¡no es una ideología! Es un modo de ser y de vivir que parte del amor, parte del corazón de Dios. Esto es lo primero, y me gusta mucho hablar de ello con vosotros. Miremos a Jesús: Él es nuestra alegría, pero también nuestra fuerza, nuestra certeza, porque es el camino seguro: humildad, solidaridad, servicio. No hay otro camino. En la imagen de Nuestra Señora de Bonaria, Cristo aparece entre los brazos de María. Ella, como buena madre, nos lo indica, nos dice que tengamos confianza en Él. Pero no basta con mirar, hay que seguir. Y este es el segundo aspecto. Jesús no ha venido al mundo a hacer un desfile, a hacerse ver. No ha venido para esto. Jesús es el camino, y un camino sirve para caminar, para recorrerlo. Entonces yo quiero ante todo dar las gracias al Señor por vuestro empeño en seguirle, también en la fatiga, en el sufrimiento, entre los muros de una cárcel. Sigamos teniendo confianza en Él, dará a vuestro corazón esperanza y alegría. Quiero darle las gracias por todos vosotros que os dedicáis generosamente, aquí en Cágliari y en toda Cerdeña, a las obras de misericordia. Deseo alentaros a seguir por este camino, a ir adelante juntos, buscando conservar ante todo la caridad entre vosotros. Esto es muy importante. No podemos seguir a Jesús por el camino de la caridad si no nos queremos antes que nada entre nosotros, si no nos esforzamos en colaborar, en comprendernos recíprocamente y en perdonarnos, reconociendo cada uno sus propias limitaciones y sus propios errores. Debemos hacer las obras de misericordia, pero con misericordia. Con el corazón ahí. Las obras de caridad con caridad, con ternura, y siempre con humildad. ¿Sabéis? A veces se encuentra también la arrogancia en el servicio a los pobres. Estoy seguro de que vosotros lo habéis visto. Esa arrogancia en el servicio a los que necesitan de nuestro servicio. Algunos presumen, se llenan la boca con los pobres; algunos instrumentalizan a los pobres por intereses personales o del propio grupo. Lo sé, esto es humano, pero no va bien. No es de Jesús, esto. Y digo más: esto es pecado. Es pecado grave, porque es utilizar a los necesitados, a aquellos que tienen necesidad, que son la carne de Jesús, para mi vanidad. Uso a Jesús para mi vanidad, y esto es pecado grave. Sería mejor que estas personas se quedaran en casa. Así pues: seguir a Jesús por el camino de la caridad, ir con Él a las periferias existenciales: «La caridad de Jesús es una urgencia», decía Pablo (cf. 2 Co 5, 14). Para el buen Pastor, lo que está lejos, periférico, lo que está perdido y despreciado es objeto de una atención mayor, y la Iglesia no puede sino hacer suya esta predilección y esta atención. En la Iglesia, los primeros son quienes tienen mayor necesidad, humana, espiritual, material, más necesidad. Y siguiendo a Cristo por el camino de la caridad, nosotros sembramos esperanza. Sembrar esperanza: ésta es la tercera convicción que me gusta compartir con vosotros. La sociedad italiana hoy tiene mucha necesidad de esperanza, y Cerdeña de modo particular. Quien tiene responsabilidades políticas y civiles tiene la propia tarea, que como ciudadanos hay que sostener de modo activo. Algunos miembros de la comunidad cristiana están llamados a comprometerse en este campo de la política, que es una forma alta de caridad, como decía Pablo VI. Pero como Iglesia tenemos todos una responsabilidad fuerte que es la de sembrar la esperanza con obras de solidaridad, siempre buscando colaborar en el modo mejor con las instituciones públicas, en el respeto de las respectivas competencias. La Caritas es expresión de la comunidad, y la fuerza de la comunidad cristiana es hacer crecer la sociedad desde el interior, como la levadura. Pienso en vuestras iniciativas con los detenidos en las cárceles, pienso en el voluntariado de muchas asociaciones, en la solidaridad con las familias que sufren más a causa de la falta de trabajo. En esto os digo: ¡ánimo! No os dejéis robar la esperanza e id adelante. Que no os la roben. Al contrario: ¡sembrad esperanza! Gracias, queridos amigos. Os bendigo a todos, junto a vuestras familias. Y gracias a todos vosotros. Después de rezar el Padre Nuestro, el Papa concluyó así: Que el Señor os bendiga a todos: a vuestras familias, vuestros problemas, vuestras alegrías, vuestras esperanzas. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Y por favor, os pido que oréis por mí: lo necesito.

18 de septiembre de 2013 - Audiencia General del Papa Francisco

La Iglesia como madre, ha sido de nuevo el tema que ha elegido Francisco para la catequesis de la audiencia general de los miércoles. “Es una imagen- ha dicho- que me gusta mucho porque nos dice no sólo como es la Iglesia, sino cuál es el rostro que tendría que tener cada vez más la Iglesia, esta madre Iglesia nuestra”. Para explicar esa imagen, el Papa ha partido de lo que una madre hace por sus hijos. En primer lugar “nos enseña a caminar por la vida ...nos orienta, intenta siempre indicarnos el camino acertado para crecer y convertirse en adultos. Y lo hace con ternura, con afecto, con amor, siempre, incluso cuando se trata de enderezar nuestro camino porque nos perdemos o seguimos rumbos que nos llevan a un barranco”. “La Iglesia hace lo mismo: orienta nuestra vida, nos enseña a andar bien. Pensad en los Diez Mandamientos: nos indican el camino que hay que recorrer para madurar, para tener algunos puntos cardinales en nuestro comportamiento. Y son fruto de la ternura, del amor de Dios, que nos los ha dado. Podréis decir: ¡pero son órdenes! ¡Son un conjunto de "no"! Me gustaría invitaros a leerlos...y luego a pensarlos en positivo .Os daréis cuenta de que tratan de la forma en que nos comportamos con Dios, con nosotros mismos y con los demás. Es justo lo que enseña una mamá para vivir bien... Nos invitan a que no fabriquemos ídolos materiales que luego nos esclavizan, a acordarnos de Dios , a respetar a nuestros padres, a ser honrados, a respetar a los demás ...Intentad verlos así, y consideradlos como si fueran las palabras, las enseñanzas que da una madre para ir bien por la vida. Una madre nunca enseña lo que es malo, lo único que quiere es el bien de los hijos, y eso es también lo que hace la Iglesia”. En segundo lugar,“cuando un niño crece y se hace adulto..se asume sus responsabilidades..., hace lo que quiere y, a veces, se sale del camino. Pero la madre siempre, en todas las situaciones, tiene la paciencia de seguir acompañando a sus hijos. Lo que la impulsa es la fuerza del amor... e incluso cuando se equivocan, encuentra la manera de entender.. de ayudar. En mi tierra decimos que una madre sabe "dar la cara" por sus hijos, es decir, está dispuesta a defenderlos siempre”. “La Iglesia es así, es una madre misericordiosa, que comprende, que trata siempre de ayudar, de alentar incluso a los hijos que se han equivocado y que se equivocan; no cierra nunca las puertas de casa; no juzga, sino que ofrece el perdón de Dios, ofrece su amor que invita a reanudar el camino, incluso a aquellos hijos que han caído en un profundo abismo; no tiene miedo de entrar en su noche para darles esperanza. Y la Iglesia no tiene miedo de entrar en nuestra noche cuando estamos en la oscuridad del alma y de la conciencia para darnos esperanza. ¡Porque la Iglesia es madre!.” Por último, “una madre sabe también pedir, llamar a todas las puertas por sus hijos, sin cálculos, con amor. Y pienso en cómo las madres saben llamar -también y sobre todo- a la puerta del corazón de Dios ! Las madres rezan mucho por sus hijos, especialmente por los más necesitados... para los que en la vida han elegido sendas peligrosas o equivocadas. Lo mismo hace la Iglesia: pone en las manos del Señor, con la oración, todas las situaciones de sus hijos. Confiemos en la fuerza de la oración de la Madre Iglesia; el Señor no permanece insensible. Sabe siempre cómo sorprendernos cuando menos lo esperamos . ¡La Madre Iglesia lo sabe!”. “Estos eran los pensamientos que hoy quería transmitiros - ha concluido Francisco- . Veamos en la Iglesia a una buena madre, que nos muestra el camino a seguir en la vida que sabe ser siempre paciente, misericordiosa, comprensiva, y sabe cómo ponernos en manos de Dios”.

17 de septiembre de 2013 - Papa Francisco a los sacerdotes: Estad siempre en contacto con vuestra gente

El Papa Francisco encontró hoy en la basílica de San Juan de Letrán al clero de la diócesis de Roma, de la que es obispo. En un clima de gran cordialidad y confianza, el Santo Padre pidió a los sacerdotes que le preguntasen lo que quisieran con absoluta libertad y respondió a sus preguntas, afirmando que, ante todo, se sentía sacerdote y que ahora que es Papa le daría miedo sentirse diverso. “Tengo miedo de que, como el diablo es astuto -dijo- … y te hace sentir que ahora tienes el poder y puedes hacer esto o lo otro… Pero, gracias a Dios, aún no soy así y si alguna vez veis que he perdido esto, por favor, decidmelo y si no me lo podéis decir en privado,hacedlo en público, pero hacedlo: “Oye, ¡conviértete!”. ¿Está claro, no?”. Francisco habló también del cansancio de los sacerdotes porque su trabajo es duro .”Existe una fatiga del trabajo que todos conocemos; llegamos a la noche cansados de trabajar y pasamos por el Tabernáculo para saludar al Señor, que es algo que hay que hacer siempre … Cuando un sacerdote está en contacto con su gente, se fatiga, pero duerme bien; en cambio cuando un sacerdote no está en contacto con su gente, se cansa pero duerme mal.. Hay que estar siempre en contacto con la gente, que realmente tiene tantas necesidades, pero son las necesidades de Dios, que requieren un esfuerzo serio”. Pero hay otro cansancio que es “el cansancio del corazón” que suele surgir para los sacerdotes en el último tramo de su existencia cuando vuelven la vista atrás y “en el momento en que tendrían que ver un triunfo, ven, en cambio el cansancio.. y se interrogan sobre su vida, sobre el camino recorrido y piensan en las renuncias, en los hijos que no han tenido y se preguntan si se han equivocado, si su existencia ha fracasado”. El Papa ha recordado, entonces, la fatiga de tantas figuras de la Biblia, de Moisés a Elías , de Jeremías, hasta Juan el Bautista que ,en la “prisión oscura ” vive ” la oscuridad del alma”, y envía a sus discípulos a preguntar a Jesús si es El a quien están esperando . “¿Qué puede hacer entonces un sacerdote que vive la experiencia de Juan el Bautista? : Rezar, hasta quedarse dormido delante del Tabernáculo, pero quedarse allí”. Y luego: “Buscar la proximidad con los otros sacerdotes ” y, también, con los obispos. Respondiendo, después a una pregunta sobre el servicio pastoral, Francisco reiteró que no se debe “confundir la creatividad con hacer cosas nuevas. La creatividad , dijo, “es buscar el camino para anunciar el Evangelio y… esto no es fácil. No se trata sólo de cambiar las cosas. Es algo distinto, viene del Espíritu y pasa por la oración y el diálogo con la gente, con los fieles”. El Papa recordó una experiencia cuando era arzobispo de Buenos Aires y un sacerdote,buscaba una manera de hacer su iglesia más acogedora: “Ah , si pasa tanta gente , tal vez sería bueno que la iglesia estuviera abierta todo el día … ¡Buena idea! Y también estaría bien que hubiera siempre un confesor disponible, ¿no?… Buena idea ! Y así fue ” . Esta ,dijo, es una creatividad audaz . Hay que ” buscar nuevos caminos “. La Iglesia “también el nuevo Código de Derecho Canónico – añadió – nos da muchísimas posibilidades, mucha libertad para buscar cosas cómo éstas….Tenemos que , ” buscar los momentos de acogida, cuando los fieles tienen que ir a la iglesia por una cosa u otra”. Y ha sido muy severo con aquellos curas que en las parroquias están más preocupados por pedir el dinero para el certificado que por el Sacramento. Así, observó, “alejan a la gente”. Lo que hace falta es “una cálida bienvenida ” para que el viene a la iglesia se sienta en su casa. Que no se sienta explotado… Si la gente ve que hay un interés económico, se va”. Francisco ha propuesto a los curas de Roma la figura del “sacerdote misericordioso”. Un sacerdote debe acordarse siempre de su primer amor, Jesús. “Para mí -dijo- es el punto clave: tener la capacidad de volver siempre con la memoria al primer amor… Una Iglesia que pierde la memoria es una Iglesia electrónica: no tiene vida”. Y ha recomendado a los sacerdotes de su diócesis que se guardasen tanto de los curas rigoristas como de los laxos. El sacerdote misericordioso en cambio es el que proclama “la verdad de Dios que es esta verdad, por decirlo así, dogmática o moral, pero acompañada siempre del amor y de la paciencia de Dios” y por eso añade: “No te asustes, el buen Dios nos está esperando. Vamos juntos “. Esto, agregó,”debemos tenerlo siempre en mente: acompañar. Ser compañeros de viaje “… La conversión “se cumple siempre en la calle, no en el laboratorio”. El Santo Padre se refirió también a los escándalos que han afectado a la Iglesia afirmando que había que afrontar problemas muy graves con lucidez pero sin pesimismo porque “la santidad es más grande que los escándalos”. “La Iglesia no se derrumba… al contrario, me atrevo a decir que nunca ha estado tan bien y atraviesa un momento muy hermoso; basta leer la historia. Hay santos reconocidos hasta por los no católicos, como la Madre Teresa de Calcuta, pero también hay una santidad diaria de tantas madres y mujeres ,de hombres que trabajan cada día por su familia que nos llena de esperanza.” No faltó en la conversación el tema de las periferias existenciales, referida esta vez a la situación de los católicos divorciados que se han vuelto a casar. “El problema – dijo Francisco – no se puede reducir sólo a si pueden comulgar o no, porque quien plantea la cuestión en esos términos no entiende cual es el problema real… Es un problema grave de responsabilidad de la Iglesia hacia las familias que viven en esta situación… La Iglesia en estos momentos tiene que hacer algo para resolver los problemas de la nulidad matrimonial”. El Papa reiteró que abordará este argumento con el grupo de los ocho cardenales con que se reunirá a primeros de octubre en el Vaticano y que también se discutirá en el próximo Sínodo de los Obispos sobre la relación antropológica del Evangelio con la persona y la familia, para que “sinodalmente se estudie este problema”. “Ésta -subrayó- es una periferia existencial real”. Al final, en un clima de gran cordialidad, el Papa recordó a sus sacerdotes que el próximo 21 de septiembre celebrará sus sesenta años de ordenación sacerdotal.

16 de septiembre de 2013 - Promover la familia beneficiará a todos, afirma el Papa Francisco

El Papa Francisco envió un mensaje a los participantes de la 47º Semana Social de los católicos italianos iniciada ayer en la ciudad de Turín (Italia) y los llamó a “poner de manifiesto el lazo que une el bien común a la promoción de la familia fundada en el matrimonio”. El mensaje fue dirigido al Presidente de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI), Cardenal Angelo Bagnasco, y en él Francisco recuerda que la familia es una escuela privilegiada de generosidad que educa a superar el individualismo que existe en la sociedad. La familia, indicó el Papa, es más que un tema, es vida, “es camino de generaciones que se transmiten la fe junto con el amor”, “es fatiga, paciencia, y también proyecto, esperanza y futuro”. Y todo esto se convierte en levadura cada día en la pasta de la entera sociedad para su mayor bien común. Además, el futuro de la misma sociedad está enraizado en los jóvenes y en los ancianos, que son la memoria viva. Por ello, advirtió que “un pueblo que no se ocupa de los ancianos, de los niños y de los jóvenes no tiene futuro”. Sobre la Iglesia, indicó que esta ofrece “una concepción de la familia que es la del libro del Génesis, de la unidad en la diferencia entre hombre y mujer” y como tal “merece ser sostenida eficazmente”. En ese sentido, advirtió que las consecuencias de las elecciones culturales y políticas que se refieren a la familia afectan los diversos ámbitos de la vida de un país: desde el problema demográfico a las demás cuestiones referentes al trabajo hasta la misma “visión antropológica que está en la base de nuestra civilización”. Según informó Radio Vaticana, el Santo Padre reconoció “los sufrimientos de tantas familias” debidos a la falta de trabajo o a los conflictos internos o los fracasos de la experiencia conyugal y manifestó a todos su cercanía, a la vez que recordó el testimonio sencillo de tantas familias “que viven la experiencia del matrimonio y del ser progenitores con alegría” y sin miedo de afrontar también los momentos de la cruz que vivida en unión con la del Señor, no impide el camino del amor, sino al contrario, puede hacerlo más fuerte”. En su mensaje, también recordó al Beato José Toniolo, un laico católico que a pesar de las dificultades supo recorrer caminos proficuos “para trabajar en la búsqueda y en la construcción del bien común”, subrayando que su ejemplo “constituye un aliciente siempre válido para los católicos laicos de hoy para que busquen a su vez vías eficaces para la misma finalidad”. Finalmente, expresó su deseo de que esta Semana Social contribuya “de modo eficaz a poner de manifiesto el lazo que une el bien común a la promoción de la familia fundada en el matrimonio, más allá de prejuicios e ideologías”. Las Semanas Sociales en Italia comenzaron en 1907. Uno de sus principales promotores fue el Beato José Toniolo. Esta es la primera Semana Social que se celebra tras su beatificación realizada el 28 de abril de 2012.