el santo padre francisco
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jueves, 24 de julio de 2014
14 de septiembre del 2013 - BEATIFICACION DEL CURA BROCHERO. LA CARTA DEL PAPA FRANCISCO
En la ceremonia de beatificación del cura José Gabriel del Rosario Brochero, el cardenal enviado por el Vaticano, Ángelo Amato, transmitió unas palabras del Papa Francisco para la sociedad y, principalmente, para los enfermos.
El texto de la carta
“El Papa Francisco les manda un gran saludo a todos, y una bendición especial para los enfermos. Dos palabras para ellos, el dolor forma parte de nuestra vida. Gran parte del apostolado de Jesús fue dedicado a los enfermos: a su acogida, a su respeto y a su curación. Incluso como inocente se asoció también él a nuestro dolor, con su pasión y su muerte. Quienes, como ustedes, llevan la cruz de Cristo, participan con él en la redención de la humanidad. Su sufrimiento en este momento histórico, junto a sus oraciones deben obtener del Señor un gran don, el de la paz y la fraternidad entre todos los pueblos del mundo. Ustedes, queridos enfermos, son la primera línea de esta misión espiritual de paz de la Iglesia”.
13 de septiembre de 2013 - El Papa Francisco recibe en audiencia a María Voce
El Papa Francisco recibió en audiencia privada a la presidente de los Focolares, María Voce, quien fue acompañada por el copresidente Giancarlo Faletti.
“Fue un coloquio familiar” – dice María Voce al concluir la audiencia. “Nos expresó el inmenso valor que tiene para él un cristianismo comprometido y de comunión”
“El Papa Francisco siente especialmente en su corazón la vida del Evangelio- continúa la presidente. Nos dijo que vayamos adelante con audacia y con alegría, porque un cristiano sin alegría no consigue nada. Por lo tanto, el cristianismo debe ser comprometido, de comunión y alegre”
En el encuentro pudimos contarle al Papa sobre la presencia y las iniciativas del Movimiento de los Focolares, señalando el aporte específico que brinda en las distintas regiones. “El Papa Francisco nos agradeció por el trabajo que el Movimiento hace en todo el mundo”, continúa María Voce.
Pudieron relatarle del compromiso de los Focolares en los diversos aspectos: desde su acción capilar, material y espiritual, a favor de las familias y de los jóvenes en muchas localidades de Siria, a las iniciativas culturales promovidas en China; del diálogo interreligioso con exponentes budistas, musulmanes y judíos. Se llegó incluso a comentar las implicancias del proyecto “Amazonia” lanzado por la Conferencia Episcopal de Brasil para la evangelización de esa inmensa superficie. Le mencionaron los testimonios de perdón y reconciliación en distintos países de África heridos por la guerra y de relaciones de fraternidad y reciprocidad revitalizadas en los barrios anónimos de distintas metrópolis de Occidente al emprender iniciativas en la esfera social, como por ejemplo, la Economía de Comunión.
Con respecto al viaje a Jordania, recientemente concluido, país donde convergieron para el encuentro, las comunidades de los Focolares del Medio Oriente y del Norte de África, María Voce pudo comunicarle al Papa la experiencia de esos días de tensión e incertidumbre. También allí vivieron la jornada de ayuno y oración por la paz del 7 de septiembre pasado, con las personas del Movimiento presentes en Ammán, que pertenecen a varias iglesias y religiones. “Se sentía la gran apertura del Papa a toda la humanidad y su deseo de abrazarla con esta oración”, continúa María Voce. “Y cómo el Medio Oriente entraba en este abrazo”.
“A través de lo que nos dijo – concluye María Voce- se advierte cuánto el Papa aprecia la pertenencia a los movimientos. Hablando de una u otra situación, decía qué importante que es que existan los movimientos sosteniendo estas situaciones. Se siente que el Papa reconoce en ellos la capacidad de colocar en el primer plano la radicalidad de la vida evangélica”.
11 de septiembre de 2013 - La catequesis del papa: 'La Iglesia es nuestra Madre y todos somos parte de Ella'
¡Queridos hermanos y hermanas, buenos días!
Retomamos hoy las catequesis sobre la Iglesia en este "Año de la fe". Entre las imágenes que el Concilio Vaticano II ha elegido para hacernos entender mejor la naturaleza de la Iglesia, está la de "madre": la Iglesia es nuestra madre en la fe, en la vida sobrenatural (cfr. Cost. dogm. Lumen gentium, 6.14.15.41.42). Es una de las imágenes más usadas por los Padres de la Iglesia en los primeros siglos y creo que pueda ser útil también para nosotros. Para mí es una de las imágenes más bellas de la Iglesia: ¡la Iglesia madre! ¿En qué sentido y en qué forma la Iglesia es madre? Partamos de la realidad humana de la maternidad: ¿qué hace una madre?
1. En primer lugar una madre genera la vida, lleva en su vientre durante nueve meses al propio hijo y después lo abre a la vida, generándolo. Así es la Iglesia: nos genera en la fe, por obra del Espíritu Santo que la hace fecunda, como la Virgen María. La Iglesia y la Virgen María son madres, ambas; ¡lo que se dice de la Iglesia se puede decir también de la Virgen y lo que se dice de la Virgen se puede decir también de la Iglesia! Cierto la fe es un acto personal: "yo creo", yo personalmente respondo a Dios que se hace conocer y quiere entrar en amistad conmigo (cfr Enc. Lumen fidei, n. 39). Pero la fe yo la recibo de otros, en una familia, en una comunidad que me enseña a decir "yo creo", "nosotros creemos". ¡Un cristiano no es una isla! Nosotros no nos hacemos cristianos en laboratorio, solos y con nuestras fuerzas, sino que la fe es un don de Dios que nos viene dado por la Iglesia a través de la Iglesia. Y la Iglesia nos da la vida de fe en la bautismo: ese es el momento en que nos hace nacer como hijos de Dios, el momento en el que nos dona la vida de Dios, nos genera como madre.
Si ustedes van al Batisterio de San Juan de Letrán, dentro hay una inscripción en latín que dice más o menos así: "Aquí nace un pueblo de estirpe divina, generado por el Espíritu Santo que fecunda estas aguas, la Madre Iglesia da a luz a sus hijos en estas olas". Esto nos hace entender algo importante: nuestro formar parte de la Iglesia no es un hecho exterior y formal, no es rellenar una carta que nos dan, sino que es un acto interior y vital: no se pertenece a la Iglesia como se pertenece a una sociedad, a un partido o a cualquier otra organización. La unión es vital, como la que se tiene con la propia madre, porque, como afirma san Agustín, "la Iglesia es realmente madre de los cristianos" (De moribus Ecclesiae, I,30,62-63: PL 32,1336). Preguntémonos ahora: ¿cómo veo yo la Iglesia? ¿Agradezco también a mis padres porque me han dado la vida, agradezco a la Iglesia porque me ha generado en la fe a través del bautismo? ¿Cuántos cristianos recuerdan la fecha de su bautizo?
Quisiera hacer esta pregunta aquí a vosotros, pero que cada uno responda en su corazón: ¿cuántos de ustedes recuerdan la fecha de su bautizo? Algunos levantan las manos, pero ¡cuantos no la recuerdan! Pero la fecha del bautizo es la fecha de nuestro nacimiento a la Iglesia, ¡la fecha en la que nuestra madre Iglesia nos ha dado a luz! Y ahora os dejo una tarea para casa. Cuando hoy ustedes vuelvan a casa, vayan a buscar bien cuál es la fecha del bautismo, y esto para festejarlo, para dar gracias al Señor por este don ¿Lo harán? ¿Amamos la Iglesia como se ama a la propia madre, sabiendo también comprender sus defectos? Todas las madres tienen defectos, todos tenemos defectos, pero cuando se habla de los defectos de la madre nosotros los cubrimos, los amamos así. Y la Iglesia tiene también sus defectos: ¿la amamos así como a la madre, la ayudamos a ser más bella, más auténtica, más según el Señor? Les dejo estas preguntas, pero no se olviden de la tarea: buscar la fecha del bautismo para tenerla en el corazón y festejarla.
2. Una madre no se limita a dar la vida, si no que con gran cuidado ayuda a sus hijos a crecer, les da la leche, les alimenta, enseña el camino de la vida, les acompaña siempre con sus atenciones, con su afecto, con su amor, también cuando son mayores. Y en esto sabe también corregir, perdonar, comprender, saber estar cerca en la enfermedad, en el sufrimiento. En una palabra, una buena madre ayuda a los hijos a salir de sí mismos, a no quedarse cómodamente bajo las alas maternas, como una cría de pollo que está bajo las alas de la gallina. La Iglesia como buena madre hace lo mismo: acompaña nuestro crecimiento transmitiendo la Palabra de Dios, que es una luz que nos indica el camino de la vida cristiana; administrando los sacramentos. Nos alimenta con la eucaristía, nos lleva el perdón de Dios a través del sacramento de la reconciliación, nos sostiene en el momento de la enfermedad con la unción de enfermos. La Iglesia nos acompaña en toda nuestra vida de fe, en toda nuestra vida cristiana. Podemos hacernos entonces otras preguntas: ¿qué relación tengo con la Iglesia? ¿La siento como madre que me ayuda a crecer como cristiano? ¿Participo en la vida de la Iglesia, me siento parte de ella? ¿Mi relación es formal o es vital?
3. Un tercer breve pensamiento. En los primeros siglos de la Iglesia, estaba bien clara una realidad: la Iglesia, mientras es madre de los cristianos, mientras "hace" los cristianos, está también "hecha" de ellos. La Iglesia no es algo distinto de nosotros mismos, pero vista como la totalidad de los creyentes, como el "nosotros" de los cristianos: yo, tú, nosotros somos parte de la Iglesia. San Jerónimo escribía: "La Iglesia de Cristo no es otra cosa si no las almas de los que creen en Cristo" (Tract. Ps 86: PL 26,1084). Por tanto, la maternidad de la Iglesia la vivimos todos, pastores y fieles.
A veces escucho: "yo creo en Dios pero no en la Iglesia... He oído que la Iglesia dice...los curas dicen..." Pero una cosa son los sacerdotes, pero la Iglesia no está formada solo de sacerdotes, ¡la Iglesia somos todos" Y si tú dices que crees en Dios y no crees en la Iglesia, estás diciendo que no crees en ti mismo; y esto es una contradicción. La Iglesia somos todos, desde el niño recién bautizado hasta los obispo, el papa; todos somos Iglesia y todos somos iguales a los ojos de Dios! Todos estamos llamados a colaborar al nacimiento de la fe de nuevos cristianos, todos estamos llamados a ser educadores en la fe, y anunciar el Evangelio. Cada uno que se pregunte: ¿qué hago yo para que otros puedan compartir la fe cristiana? ¿Soy fecundo en mi fe o cerrado? Cuando repito que amo una Iglesia no cerrada en su recinto, pero capaz de salir, de moverse, también con algún riesgo, para llevar a Cristo a todos, pienso a todos, a mí, a ti, ¡a cada cristiano! Todos participamos de la maternidad de la Iglesia, para que la luz de Cristo alcance los extremos de los confines de la tierra. ¡Y viva la Santa Madre Iglesia!
A los peregrinos de lengua española les ha dirigido estas palabras:
Queridos hermanos y hermanas:
Retomamos hoy las catequesis sobre el misterio de la Iglesia, en este Año de la fe, con la imagen de la "Madre". El Concilio Vaticano II dice que la Iglesia es nuestra madre en la fe, en la vida sobrenatural.
Ante todo, la Iglesia es madre porque engendra nuevos cristianos. Por el Bautismo, los hace nacer a la vida divina y establece con ellos un vínculo vital, interior, como el de una madre con sus hijos.
Además, como buena madre, los ayuda a crecer y a ser responsables, los alimenta, los educa, los cuida con ternura a lo largo de su vida. Así, la Iglesia nos anuncia la Palabra de Dios como luz para el camino, nos nutre con la Eucaristía, nos procura el perdón divino, nos sostiene en los momentos de sufrimiento y dificultad.
Y, finalmente, como todos formamos la Iglesia, su maternidad incluye también la solicitud de los unos por los otros. Todos, pastores y fieles, estamos llamados a colaborar en la transmisión de la fe, en el anuncio del Evangelio, en la atención a los necesitados… para hacer fecunda a la Iglesia.
Preguntémonos: ¿Honro a la Iglesia como madre? ¿Participo en los sacramentos, escucho la Palabra de Dios en comunidad? Y sobre todo, ¿comparto su cuidado maternal por mis hermanos?
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España, México, El Salvador, Venezuela, Paraguay, Colombia, Argentina y los demás países latinoamericanos. Invoquemos juntos al Espíritu Santo, para que conceda fecundidad a la Iglesia, no le permita que se cierre en sí misma, y salga a llevar la luz de Cristo hasta los confines de la tierra. Muchas gracias.
10 de septiembre de 2013 - Recogen firmas para pedir que revoquen el Nobel de la Paz a Obama y lo otorguen al Papa Francisco
En el sitio web Change.Org se están recogiendo actualmente firmas para pedir que le sea revocado el Premio Nobel de la Paz 2009 al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, quien ha asegurado su intención de intervenir militarmente Siria.
En un mensaje al pueblo de Estados Unidos la noche del 10 de septiembre, al tiempo que reconoció que "esta nación esta harta de las guerras", Obama aseguró que el ataque contra Siria "será un ataque concreto para lograr un objetivo específico".
El presidente de Estados Unidos indicó además que ha "pedido al Congreso que posponga la votación de la resolución para atacar Siria hasta que avance la vía diplomática".
La recolección de firmas, remitida al Comité Nobel del Parlamento Europeo, solicita que “se revoque el Premio Nobel de la Paz que se le entregó a Barack Obama en 2009 y que lo reciba el Papa Francisco, pues el Presidente de los Estados Unidos fomenta un conflicto armado en Siria, pese a que 6 de cada 10 estadounidenses está en contra de ello”.
Por el contrario, señala la misiva, el Santo Padre “se ha manifestado en contra de una guerra y ha solicitado ‘¡que se acabe el sonido de las armas!’, pues ‘la guerra significa siempre el fracaso de la paz, es siempre una derrota para la humanidad’”. “Recientemente (el Papa) llamó a creyentes y no creyentes a una Jornada de Ayuno y Oración por la paz en Medio Oriente, en Siria y en todo el mundo a la que se unieron millones de personas el pasado 7 de septiembre”, dice el mensaje.
Los firmantes de la carta consideran “que el Papa Francisco debe recibir el Premio Nobel de la Paz, pues él realiza el mayor esfuerzo por lograr la fraternidad entre las naciones, busca abolir el uso de la fuerza militar y promueve escenarios de paz” lo cual, indicaron, para el comité que otorga el Premio Nobel es” un requisito indispensable para recibir ese galardón”.
Según se conoció recientemente, el Comité Nobel del Parlamento de Noruega ya está evaluando solicitar que se retire al presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, el Premio Nobel de la Paz 2009 debido a su intención de realizar una intervención militar en Siria, pese a la oposición internacional.
Por su parte, el Papa Francisco ha reiterado incesantemente el llamado por la paz, tanto en Siria como en Medio Oriente y en todo el mundo.
En el marco de la Jornada de Ayuno y Oración por la Paz a la que convocó a toda la Iglesia y a las personas de buena voluntad, el 7 de septiembre, aseguró que “la violencia y la guerra nunca son camino para la paz”.
“En cada agresión y en cada guerra hacemos renacer a Caín. ¡Todos nosotros! Y también hoy prolongamos esta historia de enfrentamiento entre hermanos, también hoy levantamos la mano contra quien es nuestro hermano”.
“Quisiera que cada uno de nosotros, desde el más pequeño hasta el más grande, incluidos aquellos que están llamados a gobernar las naciones, dijese: Sí, queremos” caminar por la ruta de la paz, dijo el Santo Padre.
8 de septiembre de 2013 - Angelus del Papa Francisco
"Quisiera dar las gracias a todos aquellos que, de una u otra forma, se unieron a la vigilia de oración y ayuno de ayer en la noche. Gracias a las numerosas personas que han ofrecido sus sufrimientos... El compromiso continúa: ¡Sigamos con la oración y con las obras de paz! Les invito a seguir rezando para que cese inmediatamente la violencia y la devastación en Siria y para que se trabaje con renovado empeño por una justa solución al conflicto fratricida. "
"En el Evangelio de hoy Jesús nos da las condiciones para ser sus discípulos: no anteponer nada al amor por Él y llevar la propia cruz y seguirlo... ¡Seguir a Jesús no significa participar en una procesión triunfal! Significa compartir su amor misericordioso, entran en su gran obra de misericordia para cada hombre y para todos los hombres. "
7 de septiembre de 2013 - Jornada de Ayuno y Oración por la Paz en Siria, Medio Oriente y el mundo ¡Que se acabe el sonido de las armas!, pide el Papa Francisco
Ante los fieles congregados en la Plaza de San Pedro esta tarde, con motivo de la jornada de Ayuno y Oración por la Paz en Siria, Medio Oriente y el mundo, el Papa Francisco pidió “¡que se acabe el sonido de las armas!”, pues “la guerra significa siempre el fracaso de la paz, es siempre una derrota para la humanidad”.
El Santo Padre señaló que, tal como se expresa en el libro del Génesis, “toda la creación forma un conjunto armonioso, bueno, pero sobre todo los seres humanos, hechos a imagen y semejanza de Dios, forman una sola familia, en la que las relaciones están marcadas por una fraternidad real y no sólo de palabra: el otro y la otra son el hermano y la hermana que hemos de amar, y la relación con Dios, que es amor, fidelidad, bondad, se refleja en todas las relaciones humanas y confiere armonía a toda la creación”.
“El mundo de Dios es un mundo en el que todos se sienten responsables de todos, del bien de todos. Esta noche, en la reflexión, con el ayuno, en la oración, cada uno de nosotros, todos, pensemos en lo más profundo de nosotros mismos. ¿No es ése el mundo que yo deseo? ¿No es ése el mundo que todos llevamos dentro del corazón?”, cuestionó.
El mundo que todos queremos, preguntó el Papa, “¿no es un mundo de armonía y de paz, dentro de nosotros mismos, en la relación con los demás, en las familias, en las ciudades, en y entre las naciones? Y la verdadera libertad para elegir el camino a seguir en este mundo, ¿no es precisamente aquella que está orientada al bien de todos y guiada por el amor?”.
“Preguntémonos ahora: ¿Es ése el mundo en el que vivimos? La creación conserva su belleza que nos llena de estupor, sigue siendo una obra buena. Pero también hay violencia, división, rivalidad, guerra. Esto se produce cuando el hombre, vértice de la creación, pierde de vista el horizonte de belleza y de bondad, y se cierra en su propio egoísmo”.
“Cuando el hombre piensa sólo en sí mismo –advirtió el Papa–, en sus propios intereses y se pone en el centro, cuando se deja fascinar por los ídolos del dominio y del poder, cuando se pone en el lugar de Dios, entonces altera todas las relaciones, arruina todo; y abre la puerta a la violencia, a la indiferencia, al enfrentamiento”.
Francisco señaló que “eso es exactamente lo que quiere hacernos comprender el pasaje del Génesis en el que se narra el pecado del ser humano: El hombre entra en conflicto consigo mismo, se da cuenta de que está desnudo y se esconde porque tiene miedo, tiene miedo de la mirada de Dios. Acusa a la mujer, que es carne de su carne, rompe la armonía con la creación. Llega incluso a levantar la mano contra el hermano para matarlo”.
“¿Podemos decir que de la ‘armonía’ se pasa a la ‘desarmonía’? No, no existe la ‘desarmonía’: o hay armonía o se cae en el caos, donde hay violencia, rivalidad, enfrentamiento, miedo”.
En medio de este caos, señaló el Papa, “Dios pregunta a la conciencia del hombre: ‘¿Dónde está Abel, tu hermano?’. Y Caín responde: ‘No sé, ¿soy yo el guardián de mi hermano?’”.
“Esta pregunta se dirige también a nosotros, y también a nosotros nos hará bien preguntarnos: ¿Soy yo el guardián de mi hermano? Sí, tú eres el guardián de tu hermano. Ser persona humana significa ser guardianes los unos de los otros”.
Sin embargo, lamentó, “cuando se pierde la armonía, se produce una metamorfosis: el hermano que deberíamos proteger y amar se convierte en el adversario a combatir, suprimir”.
“En cada agresión y en cada guerra hacemos renacer a Caín. ¡Todos nosotros! Y también hoy prolongamos esta historia de enfrentamiento entre hermanos, también hoy levantamos la mano contra quien es nuestro hermano”.
El Papa denunció que también en la actualidad “nos dejamos llevar por los ídolos, por el egoísmo, por nuestros intereses; y esta actitud va a más: hemos perfeccionado nuestras armas, nuestra conciencia se ha adormecido, hemos hecho más sutiles nuestras razones para justificarnos”.
“Como si fuese algo normal, seguimos sembrando destrucción, dolor, muerte. La violencia, la guerra traen sólo muerte, hablan de muerte. La violencia y la guerra utilizan el lenguaje de la muerte”.
El Santo Padre preguntó si en medio de estas circunstancias “¿es posible seguir otro camino? ¿Podemos salir de esta espiral de dolor y de muerte? ¿Podemos aprender de nuevo a caminar por las sendas de la paz?”.
“Invocando la ayuda de Dios, bajo la mirada materna de la Salus populi romani, Reina de la paz, quiero responder: Sí, es posible para todos”.
“Quisiera que cada uno de nosotros, desde el más pequeño hasta el más grande, incluidos aquellos que están llamados a gobernar las naciones, dijese: Sí, queremos” caminar por la ruta de la paz.
El Papa Francisco expresó que “¡cómo quisiera que por un momento todos los hombres y las mujeres de buena voluntad mirasen la Cruz!”, pues en la Cruz “se puede leer la respuesta de Dios: allí, a la violencia no se ha respondido con violencia, a la muerte no se ha respondido con el lenguaje de la muerte”.
“En el silencio de la Cruz calla el fragor de las armas y habla el lenguaje de la reconciliación, del perdón, del diálogo, de la paz”.
“Quisiera pedir al Señor, esta noche, que nosotros cristianos, los hermanos de las otras religiones, todos los hombres y mujeres de buena voluntad gritasen con fuerza: ¡La violencia y la guerra nunca son camino para la paz!”.
El Santo Padre exhortó a “que cada uno mire dentro de su propia conciencia y escuche la palabra que dice: Sal de tus intereses que atrofian tu corazón, supera la indiferencia hacia el otro que hace insensible tu corazón, vence tus razones de muerte y ábrete al diálogo, a la reconciliación; mira el dolor de tu hermano ¡pienso en los niños! y no añadas más dolor, detén tu mano, reconstruye la armonía que se ha perdido; y esto no con la confrontación, sino con el encuentro”.
Francisco recordó las palabras de su predecesor Pablo VI ante las Naciones Unidas, en octubre de 1965: “Nunca más los unos contra los otros; jamás, nunca más… ¡Nunca más la guerra! ¡Nunca más la guerra!”.
Las palabras de la paz, señaló Francisco, son “perdón, diálogo, reconciliación”, tanto “en la amada nación siria, en Oriente Medio, en todo el mundo”.
“Recemos esta tarde por la reconciliación y por la paz, contribuyamos a la reconciliación y a la paz, y convirtámonos todos, en cualquier lugar donde nos encontremos, en hombres y mujeres de reconciliación y de paz. Amén”, concluyó.
6 de septiembre de 2013 - Aclaran que el papa Francisco no habló con Bashar al-Assad para mediar en la crisis siria
El vocero vaticano, Federico Lombardi, desmintió "categóricamente" que el Santo Padre se haya comunicado con el presidente árabe para pedirle que detuviera la represión del régimen en la guerra siria
El Papa no habló con Al-Assad, como había trascendido. Foto: Archivo
El Vaticano desmintió "categóricamente" que haya existido una conversación telefónica entre el papa Francisco y el presidente sirio, Bashar al-Assad, en medio de la cruenta guerra civil en el país árabe, como había trascendido en las últimas horas.
Según la información que circuló por los medios, el papa argentino había llamado a Al-Assad para pedirle que detuviera la represión contra los rebeldes. Sin embargo, esta mañana el vocero vaticano, padre Federico Lombardi, desmintió "categóricamente" esa información.
Los enfrentamientos entre las tropas del régimen y la oposición ya dejaron más de 100.000 muertos en dos años y medio de guerra civil, según la ONU. El conflicto volvió a estar en los ojos de todo el mundo desde que, el pasado 21 de agosto, se llevó a cabo un ataque con armas químicas, que dejó más de 1400 muertos y por el que Occidente apunta a Al-Assad. A partir de este hecho, Estados Unidos advirtió que tiene un plan para intervenir militarmente en Siria, una acción a la que el Papa se opone férreamente.
Ayer, en su regreso a las audiencias generales de los miércoles tras el receso estival, el Papa clamó "¡que se eleve fuerte en toda la Tierra el grito de la paz!". El pedido llegó luego de numerosos mensajes para pedir la paz, especialmente desde que Estados Unidos hizo pública su intención de lanzar un operativo sobre Siria. Además, el Santo Padre exhortó a participar este sábado en la Plaza de San Pedro del Vaticano a la vigilia de oración por la paz en Siria desde las 19 hora italiana (14.en la Argentina) hasta la medianoche
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