el santo padre francisco

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domingo, 28 de julio de 2013

El Papa Francisco celebró la misa que cerró la Jornada de la Juventud

El papa Francisco llamó hoy a los más de tres millones de jóvenes reunidos en la playa de Copacabana, en Brasil, a "llevar a Cristo hasta las periferias existenciales" y los exhortó a "no tener miedo". "No tengan miedo de ir y llevar a Cristo a cualquier ambiente, hasta las periferias existenciales, también a quien parece más lejano, más indiferente", dijo en la homilía de la misa de cierre de la Jornada Mundial de la Juventud, de la que participan la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y sus pares de Brasil, Dilma Rousseff; de Bolivia, Evo Morales, y de Surinam, Desire Bouterse. Al rezar el Angelus, tras la misa, y en un fuerte reconocimiento a la figura de Juan Pablo II, Francisco anunció que la ciudad de Cracovia, en Polonia -país natal de Karol Wojtyla- será sede de la próxima JMJ que se realizará en el año 2016. La misa se vivió bajo un sol radiante, que contrastó con los cinco días de lluvias intensas que cayeron sobre Río durante la semana y que obligaron a trasladar a Copacabana la vigilia y la misa previstas en un campo de Guaratiba, a más de 20 kilómetros de aquí. "Queridos jóvenes, cuando vuelvan a su casa, no tengan miedo de dar testimonio del evangelio. Llevar el evangelio es llevar la fuerza de Dios para arrancar y arrasar el mal y la violencia, para destruir y demoler las barreras del egoísmo, la intolerancia y el odio, para edificar un mundo nuevo", dijo el papa argentino en la homilía. Intercalando párrafos en castellano y en portugués, el primer papa latinoamericano de la historia expresó: "Jesús cuenta con ustedes. La iglesia cuenta con ustedes. El papa cuenta con ustedes", despertando la ovación de los millones de jóvenes que, en un campamento a cielo abierto, pasaron la noche en la arena de la playa más famosa de Brasil. "No tengan miedo de ir y llevar a Cristo a cualquier ambiente, hasta las periferias existenciales, también a quien parece más lejano, más indiferente. El Señor busca a todos, quiere que todos sientan el calor de su misericordia y de su amor", expresó en otro tramo. En las primeras filas, además de la presidenta argentina, se encontraban presentes en la celebración los mandatarios de Brasil -el país anfitrión-, Dilma Rousseff; de Bolivia, Evo Morales; y de Surinam, Desire Bouterse; y delegaciones de otros países de la región. En su mensaje, Jorge Bergoglio llamó especialmente a los jóvenes de Latinoamérica a "comprometerse en la misión continental promovida por los obispos", impulsada desde Aparecida en el 2007, y expresó: "Brasil, América Latina, el mundo tiene necesidad de Cristo". "No hay fronteras, no hay límites: Jesús nos envía a todos. El evangelio no es para algunos sino para todos. La iglesia necesita de ustedes, del entusiasmo, la creatividad y la alegría que los caracteriza", les dijo en la misa que constituyó el momento de envío del papa a los jóvenes. En el último día de su agitada visita de una semana a Brasil, el obispo de Río de Janeiro, Orani Tempesta, lo recibió al comienzo de la misa con una frase que resume la revolución que despertó el papa argentino en la "ciudad maravillosa": "Ya te estamos extrañando Francisco porque mañana no estarás aquí", le dijo. Antes de la ceremonia, Bergoglio había recorrido una vez más en "papamóvil" la avenida Atlántica, desde el fuerte de Copacabana hasta el imponente escenario montado sobre la playa, despertando nuevamente gritos de euforia y fervor. A su paso iba agarrando al voleo las banderas y otros objetos que la gente le lanzaba, y también se detuvo para aceptar un mate brasileño, típico del estado de Rio Grande do Sul, llamado "chimarrao". Cuando subió al escenario, los jóvenes lo recibieron con el "flash-mod" más grande de la historia, una coreografía que los millones de peregrinos venían ensayanado desde ayer sobre la arena, y que fue seguido con movimientos descoordinados y graciosos por obispos y sacerdotes. Un momento muy emotivo para los argentinos estuvo reservado hacia el final de la ceremonia cuando los cantantes Axel y Soledad Pastorutti cantaron junto al músico mexicano Martín Valverde una canción de su autoría, llamada "Nadie te ama como yo". Ante unos tres millones de jóvenes que ocuparon cada centímetro de la playa de Copacabana, el papa Francisco ofició esta mañana la Misa de Clausura de la Jornada Mundial de la Juventud en Río de Janeiro. Allí, pidió difundir la fe católica "sin miedo" y conquistar más adeptos para la Iglesia. "Vayan, sin miedo, para servir", expresó el Papa al inicio de la homilía. Y explicó que la práctica cristiana "no puede quedar encerrada en su vida o en el pequeño grupo de la parroquia, del movimiento o de su comunidad", porque ello "sería como quitarle el oxígeno a una llama que arde". "La fe es una llama que se hace más viva cuanto más se comparte, se transmite", enfatizó. Y completó: "El evangelio es para todos, no para algunos. No es sólo para los que nos parecen más cercanos, más receptivos, más acogedores. Es para todos. No tengan miedo de ir y llevar a Cristo a cualquier ambiente, hasta las periferias existenciales, también a quien parece más lejano, más indiferente". El Papa se dirigió en particular a los jóvenes latinoamericanos, que conformaron la abrumadora mayoría de los fieles reunidos en la playa carioca de Copacabana, a los que exhortó a poner en marcha la consigna de la Jornada Mundial de la Juventud: "Vayan, y hagan discípulos a todos los pueblos". "Quisiera que este mandato de Cristo -"Vayan"- resonara en ustedes jóvenes de la Iglesia en América Latina, comprometidos en la misión continental promovida por los obispos", expresó el Pontífice. "Brasil, América Latina, el mundo tiene necesidad de Cristo". Lo escucharon cerca de tres millones de personas. Muchos de ellos jóvenes que pasaron la noche en campamentos improvisados en la arena, a la espera del cierre del encuentro. A la llamada "Misa del Envío", celebrada sobre la famosa playa, acudieron, entre otras autoridades, las presidentas de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, y Brasil, Dilma Rousseff, quienes llegaron al escenario juntas y luciendo vestidos de color negro. También el presidente de Bolivia, Evo Morales. Antes de la ceremonia, el Papa paseó en papamóvil descubierto por la avenida que bordea el mar, saludando a cientos de miles de jóvenes peregrinos. Varias veces estrechó manos y volvió a tomarse un mate que le ofreció un joven. "íViva el Papa!", gritó la gente. Una vez que Francisco llegó a la playa, los jóvenes lo recibieron con un masivo "flashmob", una coreografía que era guiada por coreógrafos brasileños desde el altar montado en la playa de Copacabana. Del "flashmob más grande de la historia" participaron las más de 3 millones de personas que participan de la Misa de Clausura. Se realizó mientras sonaba el tema "Bem-vindo Papa Francisco". "Ya te estamos extrañando Papa Francisco porque mañana no estarás aquí", dijo el obispo de Rio de Janeiro, Orani Tempesta, quien habló como anfitrión del Papa durante su estadía en Río, antes del inicio formal de la ceremonia. La misa, que mostró un fuerte contenido musical, fue el cuarto evento masivo del Pontífice en la playa de Copacabana. El alcalde de Rio, Eduardo Paes, estimó que unas tres millones de personas asisten, batiendo "el récord histórico" de afluencia. Como la zona inicialmente prevista para la misa dominical, que marcó la cierre de la Jornada, fue cambiada debido a que se anegó por las lluvias y se trasladó el evento de cierre a Copacabana, entonces miles de peregrinos cumplieron la tradicional vigilia durmiendo en la playa y otros sobre la famosa acera de adoquines negros y blancos en forma de onda y que va a lo largo del mar por unos cuatro kilómetros.

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